En esta última etapa que está viviendo la consola de Nintendo han aparecido dos juegos que abrazan las delicias de ese género tan olvidado en esta generación que es el RPG japonés. El primero de esos juegos hace un tiempo que está a la venta y no es otro que el genial
Xenoblade Chronicles, una excelsa obra que sobresale en todos sus apartados desarrollada por Monolith Soft y que ha encantado a los incondicionales del género. El segundo de estos títulos es el que nos ocupa y como dentro de muy poquito vamos a poder disfrutar de él, hemos querido abrir boca con este pequeño avance de todas sus virtudes. Por supuesto estamos hablando de
The Last Story, el último trabajo de Mistwalker, creadora de
Lost Odyssey, con Hironobu Sakaguchi a la cabeza.
La historia de
The Last Story se desarrolla en una isla que alberga un pequeño pueblo llamado Ruli. Un buen día unos mercenarios hastiados de la vida que llevan y curtidos después de años y años de combates sin cesar llegan a este pacífico pueblo. El protagonista del título y sobre el cual giran los acontecimientos responde al nombre de Elzan y también es un mercenario. Tras perder a sus padres cuando era joven, decidió destinar su vida al combate y sueña con poder convertirse en un gran caballero algún día.
El título de Mistwalker se desarrolla sobre un mundo en tres dimensiones donde controlamos a nuestro protagonista desde una perspectiva en tercera persona. Durante los combates, la parte fundamental del juego, podemos utilizar un sinfín de habilidades, tanto si nos encontramos en plena batalla como cuando simplemente estemos deambulando por la zona. Mientras recorremos los parajes y exploramos las zonas donde se encuentran los enemigos, nuestro protagonista puede utilizar elementos del escenario a modo de cobertura. Desde esta posición seremos capaces de atacar a los enemigos desde una posición segura e incluso utilizar maniobras de distracción para cogerlos desprevenidos.